Turquía es un país que refleja la personalidad de dos mundos opuestos: oriente y occidente. Estambul, su capital, es una de las ciudades más vibrantes y fascinantes del mundo, pero el resto del país es bastante desconocido para el viajero común.
Sitios que visitar:
*Estambul: la antigua Constantinopla sigue teniendo el aura de ciudad imperial y diferente. Es, para muchos, la ciudad más fascinante de Europa. Sus calles están llenas de contrastes que separan dos mundos antagónicos: oriente y occidente. Entre sus grandes y poderosas mezquitas – como la Mezquita Azul (Sultan Ahmed) y la de Santa Sofía (antigua basílica y posterior mezquita) – se alternan bares y restaurantes occidentales, como los de la zona de Beyoglu, junto a la emblemática Plaza Taksim y la Torre de Gálata. Y el Gran Bazar, una ciudad aparte hecha de tiendas de todo tipo.
*Estambul: la antigua Constantinopla sigue teniendo el aura de ciudad imperial y diferente. Es, para muchos, la ciudad más fascinante de Europa. Sus calles están llenas de contrastes que separan dos mundos antagónicos: oriente y occidente. Entre sus grandes y poderosas mezquitas – como la Mezquita Azul (Sultan Ahmed) y la de Santa Sofía (antigua basílica y posterior mezquita) – se alternan bares y restaurantes occidentales, como los de la zona de Beyoglu, junto a la emblemática Plaza Taksim y la Torre de Gálata. Y el Gran Bazar, una ciudad aparte hecha de tiendas de todo tipo.
*La Ruta Licia: es un sendero de dificultad media que discurre entre las provincias de Mugla y Antalya.
Montañas de casi 3.000 metros (entre ellas, el mítico Monte Olimpo), bosques, acantilados que mueren en un Mar Mediterráneo que, por su color, aquí casi se confunde con el Caribe. Enmarcados por ese paisaje, pueblos de pescadores y agricultores, villas abandonadas y ruinas de distintas civilizaciones (licios, romanos y griegos).
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